El edificio CEPIDE no es solo un laboratorio: es un homenaje. Cada piso lleva el nombre de una figura que marcó un antes y un después en la ciencia, la medicina y el compromiso social, muchas de ellas orgullo de la ciencia argentina y regional.
Elegimos que cada nivel evoque un pilar del conocimiento —la bioquímica, la biotecnología, la biología, la medicina, la inmunología, la equidad en la ciencia— para que circular por CEPIDE sea también recorrer una parte de esa historia.
Acá te contamos quién le da nombre a cada piso y por qué.
Planta baja: Bernardo Houssay
Buenos Aires, Argentina (1897-1971)
Médico, catedrático y farmacéutico. En 1919 fundó el Instituto de Fisiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. En 1947 ganó el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre el rol de las hormonas pituitarias en la regulación de la glucosa, y en 1958 fue nombrado primer presidente del CONICET.
“La ciencia sólo puede vivir y florecer en un ambiente de libertad.”
En la base de CEPIDE, su nombre honra la búsqueda del conocimiento, la disciplina metodológica y el compromiso con el desarrollo científico regional.
1er piso: Cecilia Grierson
Buenos Aires, Argentina (1859-1934)
Profesora, filántropa y la primera doctora argentina en medicina. En 1889 obtuvo su título en la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires y fue pionera de la enfermería y la salud pública en el país.
En CEPIDE, este nivel rinde tributo a la perseverancia, la equidad de género y la vocación inquebrantable de abrir nuevas miradas en la medicina.
2do piso: César Milstein
Buenos Aires, Argentina, 1927 – Cambridge, Inglaterra, 2002
Se graduó como Licenciado en Ciencias Químicas en 1952 y recibió su doctorado en Química en 1956, con un premio especial de la Sociedad Bioquímica Argentina por su tesis sobre enzimas. En 1984 ganó el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre los anticuerpos monoclonales.
“La ciencia sólo florece en un ambiente de libertad e innovación continua.”
Este piso homenajea la creatividad científica, el desarrollo de herramientas diagnósticas revolucionarias y el conocimiento al servicio de la humanidad.
3er piso: Rosalind Franklin
Londres, Inglaterra (1920-1968)
Química y cristalógrafa británica. Su trabajo, desde 1953, fue fundamental para comprender las estructuras moleculares del ADN, el ARN, los virus, el carbón y el grafito. Su contribución al descubrimiento de la estructura del ADN pasó inadvertida frente a James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins, y hoy su figura es símbolo de la lucha contra la discriminación y la invisibilización de las mujeres en la investigación científica.
“La ciencia y la vida cotidiana no pueden ni deben separarse.”
Este nivel es una reivindicación histórica a la precisión experimental, la perseverancia y a la importancia de todas las miradas que permitieron avanzar el conocimiento científico.
Sala de reuniones, 4to piso: Jorge Sábato
Buenos Aires, Argentina (1924-1983)
Profesor de física y tecnólogo argentino, de formación científica autodidacta, destacado en metalurgia y en la enseñanza de la física. En 1968 formuló el “triángulo de Sábato” para el estudio de las políticas científico-tecnológicas, y en 1969 publicó, junto a Natalio Botana, La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de América Latina.
“La ciencia y la tecnología no son neutrales, o se usan para la liberación o se usan para la dependencia.”
Este espacio invita a la integración y la vinculación como parte del desarrollo científico-tecnológico.
4to piso: René Favaloro
Cirugía cardiovascular / creador del bypass
“La tecnología al servicio de la salud, nunca por encima del ser humano.”
Este piso encarna el equilibrio entre la excelencia científica y la sensibilidad humana para cuidar la vida, con la ética y la técnica siempre al servicio de las personas.
5to piso: Salvador Mazza
Epidemiología / estudio y combate de la enfermedad de Chagas
“La investigación que busca soluciones donde más se necesitan.”
En la cima de nuestra institución, este espacio recuerda que la ciencia cobra su verdadero valor cuando responde a los desafíos reales de nuestra comunidad.
Cada nombre, cada piso, es una invitación a pensar la ciencia como lo que es en Cibic: conocimiento al servicio de las personas.
