Los hantavirus son virus ARN, tienen distribución mundial y pueden producir en seres humanos dos formas clínicas graves: Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal (en Asia y Europa), y el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), en América.
La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente de alta mortalidad, transmitida al hombre por roedores silvestres infectados, siendo los principales reservorios los conocidos como ratones colilargos, Estos presentan una infección crónica asintomática con viremia persistente y eliminan el virus a través de la orina, saliva y heces.
En Argentina circulan al menos 10 genotipos diferentes, y 8 de ellos han sido asociados al síndrome cardiopulmonar por hantavirus: virus Andes; Lechiguanas, HU39694, Central Plata; Orán, Laguna Negra, Bermejo y Juquitiba.
Si bien las infecciones por hantavirus tienen una baja incidencia, son de gran importancia para la salud pública por su mortalidad, por el riesgo de la presentación de brotes y por no existir un tratamiento específico, por lo que es imprescindible adoptar ciertas medidas de prevención en las áreas donde viven roedores.
Transmisión
Los hantavirus se transmiten fundamentalmente por inhalación de aerosoles cargados de partículas virales provenientes de las heces, orina y saliva de roedores infectados. Si bien menos frecuentes, otras posibles vías de transmisión son a través del contacto directo de las mucosas conjuntival, nasal o bucal con excrementos o secreciones de ratones infectados, o por la mordedura del roedor infectado.
Hasta la fecha, se ha documentado la transmisión de persona a persona solo del virus Andes, y por ello, las secreciones y otros fluidos humanos deben considerarse potencialmente peligrosos en los casos de atención a pacientes con infección por hantavirus. Cuando se produce, la transmisión entre personas se ha asociado a un contacto estrecho y prolongado.
Si bien no está claramente definido, el período de incubación fluctuaría entre 7 a 45 días, estableciéndose por convención en 30 días.
El riesgo de exposición al virus está aumentado en las actividades que implican contacto con roedores. La prevención se basa en minimizar el contacto con roedores y sus excretas: ventilar ambientes cerrados antes de ingresar, no barrer en seco; limpiar con solución de agua y lavandina, sellar grietas y orificios en viviendas, mantener alimentos y residuos en recipientes cerrados, usar protección adecuada en tareas rurales o de limpieza en zonas de riesgo.
Sintomatología
El SCPH puede manifestarse desde un cuadro leve con fiebre inespecífica, hasta una forma grave con insuficiencia respiratoria aguda y shock cardiogénico hasta la muerte.
Puede dividirse en cuatro fases:
– Prodrómica o febril: dura 3 a 5 días, síntomas iniciales semejantes a los de un estado gripal (fiebre superior a 38 °C, dolores musculares, escalofríos, cefalea, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea), sin compromiso de las vías respiratorias superiores.
– Cardiopulmonar: presentación de shock y edema pulmonar que puede progresar rápidamente (entre 4 a 24 horas). Comienza con tos progresiva, inicialmente irritativa y luego productiva, disnea y signos de inestabilidad hemodinámica. Una vez instalada esta fase, la enfermedad evoluciona rápidamente y puede llevar a la muerte en 24- 48 horas.
– Diurética: comienza luego de la estabilización respiratoria y hemodinámica. Se caracteriza por una rápida reabsorción del edema pulmonar, resolución de la fiebre y del shock.
– Convalecencia: puede durar hasta dos meses. En algunos pacientes pueden existir trastornos visuales, hipoacusia senso-neural, bradipsiquia, debilidad muscular extrema y persistencia de la miocarditis.
Epidemiologia en Argentina
En nuestro país, las áreas endémicas incluyen la zona Noroeste (Salta y Jujuy y el oeste de Formosa); la zona Central (Ciudad de Buenos Aires, y las Provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos); la zona Nordeste (Misiones, Corrientes y este de Formosa) y la zona Suroeste (Andina) (Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz).
En la temporada 2025-2026, hasta la SE 17, se notificaron un total de 102 casos de hantavirosis localizados en su mayoría en las provincias de Buenos Aires y Salta. En la temporada actual se registra la incidencia nacional más alta del período analizado en comparación con las temporadas previas, con una tasa de 0,21 casos por 100.000 habitantes.
Teniendo en cuenta la estacionalidad, es importante intensificar la sospecha de hantavirosis en zonas endémicas y que sea incorporado en el interrogatorio de rutina durante todo el año, pero aún más entre los meses de septiembre y abril, considerándola entre los diagnósticos diferenciales de otros síndromes febriles agudos inespecíficos.
Diagnóstico de Laboratorio
Debe considerarse la sospecha clínica en toda persona que presente fiebre mayor a 38 °C sin etiologia definida acompañada de: mialgias, escalofríos, astenia, cefalea y/o dolor abdominal. Especialmente si, en las seis semanas previas al inicio de los síntomas, pudo estar expuesto a roedores o a ambientes rurales o periurbanos con presencia de estos animales.
En zonas endémicas, el diagnóstico debe sospecharse ante todo paciente con un síndrome febril inespecífico.
La sospecha debe ser mayor si se encuentran: trombocitopenia, linfocitosis con desviación a la izquierda, inmunoblastos, hemoconcentración y/o radiografia de torax con infiltrado intersticial.
Ante la sospecha clínica de hantavirosis, se sugiere realizar estudios diagnósticos confirmatorios a la mayor brevedad posible y hospitalizar. La detección y atención temprana son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Criterios diagnósticos
1) Detección de anticuerpos específicos IgM o seroconversión de IgG por técnica de ELISA.
La IgM específica indica infección reciente; aparece entre el primer y el tercer día después del inicio de síntomas y se puede detectar durante los 30 días posteriores, pero se ha registrado persistencia por varios meses.
Los anticuerpos IgG aparecen días o semanas luego de los IgM, y permanecen por períodos prolongados. La ausencia de anticuerpos de clase IgG podría ser indicadora de evolución desfavorable.
2) Detección del genoma viral por RT- PCR en sangre/suero/coágulo y/u órganos.
Permite la detección del material genético viral en células blancas infectadas en sangre y tejidos (pulmón). Es una técnica de alta sensibilidad durante la fase aguda de la enfermedad, como en la fase prodrómica, cuando la detección de inmunoglobulinas específicas es aún negativa. Se recomienda la detección mediante RT-PCR hasta los días 7-10 de comienzo de los síntomas ya que después la viremia comienza a disminuir y puede no detectarse.
Dada la letalidad del SCPH, un resultado negativo para RT-PCR debería repetirse dentro de las 48 hs si el índice de sospecha es alto.
Por otro lado, el testeo en sangre en contactos estrechos de pacientes infectados pre-sintomáticos podría detectar infección antes de que se establezcan los síntomas por lo que podría ser considerado si los recursos lo permiten, para que los casos sean identificados rápidamente y reciban tratamiento de apoyo lo antes posible. Sin embargo, no existe evidencia que respalde un intervalo de testeo específico, por lo que esos resultados deberían interpretarse con cautela.
La confirmación o sospecha debe notificarse de manera inmediata al Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentina (SISA), siendo obligatorio el llenado de la ficha clínico/epidemiológica
Requisitos para el transporte de las muestras
Las muestras con sospecha de infección por hantavirus son consideradas Sustancias Infecciosas Categoría B (Guía sobre reglamentación relativa al transporte de sustancias infecciosas de OMS, Anexo 2). Deben embalarse en triple envase de acuerdo a las normativas para su transporte de forma segura, sin poner en riesgo al personal encargado del traslado y la recepción en destino.
Las muestras de sangre deben enviarse en lo posible dentro de las 2 horas posteriores a la extracción. De no ser posible el envío de forma inmediata guardar la muestra de sangre en heladera por no más de 24hs y enviar con refrigerantes.
El SCPH es una enfermedad grave. No existen tratamientos preventivos ni antivirales, por lo cual, el único tratamiento aplicado en estos pacientes es la terapia de soporte en la unidad de cuidados intensivos. La rapidez en la implementación de este tratamiento mejora ampliamente la posibilidad de sobrevivir de los pacientes, por lo tanto, la rápida sospecha clínica y la confirmación del laboratorio son críticos para la sobrevida de los pacientes.
Prestación disponible en Cibic Laboratorios:

Referencias
– Martínez, VP et al (2001) Medicina (Buenos Aires) 61: 147-156
– Guía para el equipo de salud Nro. 10 (2012) Dirección de Epidemiología – Ministerio de Salud de la Nación ISSN 1852-1819 https://panel.aam.org.ar/img_up/28012019.0.pdf
– Martínez, VP et al (2010) Emerging Infectious Diseases 16(12): 1853 DOI: 10.3201/eid1612.091170
– Martínez, VP et al (2020) N Engl J Med 383:2230-41. DOI: 10.1056/NEJMoa2009040
– Laboratory testing of Andes virus (Orthohantavirus andesense) infection: interim guidance, 15 May 2026. Geneva: World Health Organization; 2026. DOI:10.2471/B09765
Para mayor información o consultas:
Sección: Biología Molecular.
Dra. Mariela Sciara.
Tel: 0341-4861600. Int: 225.
